—Fue un largo camino, pero valió la pena.
—¿Lo dices en serio? ¡Menuda innovación! Buscar cadáveres de hace eones en este lugar salvaje y perdido del Universo.
—En ocasiones bajar dos peldaños es necesario para tomar impulso. Además, «este lugar salvaje», como lo llamas, es la Tierra y es perfecto. Nuestro primer hogar.
—No lo entiendo.
—Esos dos especímenes tienen la genética primigenia, no corrupta por las innumerables clonaciones.
—¿Y?
—Sin ellos el Homo sapiens sapiens se extinguirá en el olvido debido a tantas mutaciones en el proceso, mi testarudo aprendiz.
—¡Pues que se extingan! ¿Qué más dará la genética de nuestros antepasados? Ahora somos mejores en todo.
—Puede que sí, puede que no; sin embargo, la bioxenoinvestigación[1] es importante. En eso estamos de acuerdo, ¿no?
—Sí… ¿Qué pretensión hay con la pareja?
—Los devolveremos a la vida y de vuelta al planeta.
—Morirán.
—No, los ayudaremos un tiempo, hasta que estén preparados.
—Una auténtica pérdida de tiempo.
—Es posible, ya veremos en qué se convierten, por el momento solamente debemos observar.
—Adán y Eva…, paradójicos e irónicos nombres les habéis dado, maestro.
—Cierto.
—¿Te crees un dios?
—No, todavía. Je, je, je.
[1] Bioxenoinvestigación: biología extraterrestre, aceptado en el ciclo 67 D. P.
