Microrrelato. Ciudad cristalina

Autor: Samuel Papí Gálvez

«Ni me había percatado de que llevaba un rato acostado en la cama con el celular entre las manos, envuelto en los chismes de las redes sociales, sumergido en mis pensamientos por ese chico que dejó de publicar sus aventureros selfies; me imagino que ahora no puede viajar por las restricciones. ¿Estará bien? Espero que sí, me gustaría poder conocerlo algún día».

—Te quedaste embobada mirando por la cristalera. —«Desde hacía ya un rato, Sonia no hablaba. Estamos en la habitación de un hotel bastante lujoso de Nueva York, aquí debemos pasar la cuarentena, esperando la aprobación de la embajada para repatriarnos. La competición de surf que con tanto empeño habíamos preparado se canceló por la maldita pandemia. Puede que Sonia… ¿En serio? ¿Habrá quedado tan afectada?».

            —Cierto, la ciudad, las luces, los coches de combustión, todo es tan lindo y a la vez tan macabro.

            —¿Macabro? —«Últimamente mi amiga tenía una actitud muy rara, distante, se podría deber a la cancelación; ella se había preparado mucho para este gran día, más que ningún otro participante».

            —¿Desde cuándo nos conocemos?

            —No entiendo, lo sabes perfectamente, somos como uña y carne desde el colegio.

            —Debo pedir disculpas, nunca he contado a nadie lo que voy a decirte a continuación. Espero que me creas.

            —Si no me lo contaste sería por algo, no me pidas disculpas, sigo aquí y seguiré aquí.

            —Desde que nací he tenido pensamientos extraños, casi como si no fueran míos, ¿conoces esa sensación extraña? Bueno, sensación no es la palabra, no sé explicarlo sin que suene raro.

            —Suéltalo directa y después aclaramos.

            —¿Cuándo sientes que este mundo es irreal y que algo no encaja? ¿Cómo si fuera todo el entorno una ilusión?

            —Sí, te entiendo, todos hemos pasado por ahí en algún momento, no debes preocupa…

            —No me preocupa, pero yo lo he sentido toda mi vida, además tengo déjà vus recurrentes, en sueños y despierta. Lo sé todo, simplemente es así.

            —¿Todo? —«La verdad es que su comportamiento me asusta, conozco a Sonia lo suficiente para saber cuándo me habla en serio».

            —Esta época es irreal, pasada; nos mienten, nos hacen creer que tenemos libre elección cuando no es así, inventan condicionantes para mantenernos esclavizados, miedosos, ciegos, y todo para seguir acumulando poder, riquezas a costa de nuestro mundo y el propio tiempo. Somos como nos han querido crear, somos unos individualistas que creemos tener bajo control nuestras vidas, creyéndonos empoderados por dar importancia a cosas que no la tienen, nos definimos con etiquetas que han inventado por la innata necesidad del ser humano a formar parte de algo mayor. Nos exaltamos si rompen nuestros supuestos principios. Equivocados, vamos sin rumbo, por eso nos ofende todo, hasta un pequeño gesto o enfado por parte de alguien que te importa, no controlamos nuestros sentimientos y salimos huyendo en vez de enfrentar los problemas. Sé que la situación social no podrá mantenerse durante mucho tiempo, el futuro será caótico y doloroso como en un nacimiento. En el futuro lejano nos definirán como una sociedad engañada, moldeable, frágil como el cristal.

            —Todo es muy interesante. ¿Por qué te daba tanto reparo contarme lo que piensas de la sociedad actual y cómo supuestamente nos verán? —«Ella me miró muy seria».

            —No lo estoy suponiendo, lo sé; eso pensarán de nosotros.

            —Sonia, apodada tormenta azul por los mejores profesionales del surf, ahora también es adivina. —«Intentaba suavizar la tensión del ambiente, pero parece que la empeoré».

—La información me viene a la mente, lo he sentido, lo he visto en diferentes ocasiones, es real.

            —Vale, te creo. ¿Qué podemos hacer para evitarlo?

            —¡No! Cualquier acción drástica cambiaría la línea temporal, separando nuestro universo y añadiéndolo a la colección infinita del multiverso.

            —Algo debemos hacer. Creamos otra línea temporal y listo.

            —¡No debemos hacer nada! El dolor es inevitable para un futuro necesario.

Publicado por SamuelPG

Bienaventurados los curiosos. Curiosidad..., la fuerza invisible de todo ser consciente.

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